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23/12/2018

Italia ha cedido y los mercados ni se han enterado

La realidad se impuso antes de lo esperado, al menos de momento. En efecto, la Comisión Europea e Italia alcanzaron el pasado miércoles un acuerdo por el que Italia da marcha atrás en su plan presupuestario previsto para el año 2019. A cambio, la Comisión no iniciará por el momento el procedimiento por déficit excesivo que culminaría, en el peor de los casos, en una sanción de hasta el 0,5% del PIB transalpino, equivalente a 8.600 millones de euros.

El retroceso del Ejecutivo liderado por los populistas Movimiento 5 Estrellas y la Liga ha sido evidente. Para empezar, Italia pasa de presupuestar un déficit público, medido en términos de PIB, del 2,4% en 2019 a otro del 2,04%. Dicha rebaja se vio además acompañada con una previsión de crecimiento económico en 2019 más realista, ahora del 1% del PIB vs 1,5% previo.

Pero analicemos el alcance del ajuste, equivalente a unos 10.000 millones de euros de menor gasto. De entrada parece claro que alguna de las medidas estrella del ejecutivo se evaporarán o como poco se retrasarán. Es el caso de la conocida como Renta Ciudadana, propuesta del Movimiento 5 Estrellas la cual suponía una dotación de hasta 780 euros al mes a los pensionistas y desempleados con menores recursos económicos.

También se verá afectado el sistema de pensiones, recortando las dotaciones más altas y desligando la revalorización del resto de prestaciones de la subida de precios. La Comisión consigue además arrancar la promesa de nuevos impuestos a Roma: gravará con una tasa a las empresas generadoras de ingresos a través de internet, similar a la “Tasa Google” española, e impondrá también un incremento de la tributación al juego. Italia podría también elevar el IVA si, ya de cara a 2020 y 2021, las cuentas públicas del país se deterioran.

El tono menos belicoso de Italia sería producto de tres razones. En primer lugar, las encuestas muestran que la mayoría del electorado italiano es favorable a la rebaja de pretensiones del ejecutivo italiano ante la advertencia de Bruselas. Además, y haciendo caso a los comentarios de la Asociación de Bancos de Italia, el rifirrafe impacta ya en la economía real ante la mayor dificultad de acceso a los préstamos para las pequeñas y medianas empresas del país.

La razón más importante, no obstante, sería el miedo del ejecutivo ante una potencial pérdida de confianza de los inversores en la estabilidad económica del país. Este hecho pondría en riesgo la dificultad de acceso al mercado de bonos a una economía que presenta una deuda pública muy elevada, del 132% del PIB. A título de ejemplo, y para una estimación de crecimiento de PIB nominal del 2% -1% real más 1 punto de inflación-, un incremento del 1,5% en el coste actual de la deuda, producto del mencionado miedo, incrementaría el ratio de deuda pública por encima del 140% del PIB. Niveles ciertamente peligrosos.

La reacción de los mercados al acuerdo ha sido mínima y para muestra la rentabilidad del bono a 10 años italiano que, pese al mejor comportamiento reciente, es el doble que la referencia española. El mercado descuenta nuevas tensiones conforme avance el año, y probablemente no le falte razón ya que la Comisión anuncia que se mantiene vigilante con los pasos de Italia. Un control delicado en un año electoral decisivo para las instituciones comunitarias.

Artículo publicado en La Vanguardia y ABC

Pedro Rafael Sastre Jiménez es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March. 

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