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Yendo hacia la luz

13 diciembre 2020 Categoría: Tribunas opinión

los estragos provocados por el coronavirus podrían empezar a ser historia con la puesta en marcha de una campaña de vacunación sin precedentes.

Nos encontramos en el momento más esperanzador de los últimos nueve meses. Tras un año 2020 aciago, con más de 67 millones de contagiados y un millón y medio de fallecidos a nivel global, los estragos provocados por el coronavirus podrían empezar a ser historia con la puesta en marcha de una campaña de vacunación sin precedentes.

Tras una dotación de recursos casi infinita, el mercado se encuentra ahora con 13 prototipos de vacuna en fase 3 de desarrollo, previa a la comercialización masiva. En esta carrera con hacerse con el liderazgo, las estadounidenses Moderna y Pfizer, la británica Astrazeneca y la rusa Galamaya, junto a prototipos chinos, son las más adelantadas. En el momento de escribir estas líneas Reino Unido y Rusia ya han iniciado la campaña vacunación, y es cuestión de días para que Estados Unidos y Europa hagan lo propio.

Seguridad es el ánimo con el que los mercados enfrentan este nuevo escenario. Y lo están en aparente contradicción con los últimos datos de actividad, más bien negativos en el mundo desarrollado por las restricciones surgidas con las nuevas oleadas: nuevo confinamiento general en California, cifra diaria récord de fallecidos en Italia. Seguridad, en definitiva, por su convencimiento de que el apoyo de bancos centrales y Gobiernos continuará si es necesario.

Y en buena parte tienen razón. En el plano de política monetaria, los bancos centrales continúan interviniendo para proveer de liquidez al sistema y mantener bajo el coste de financiación. Así, esta misma semana hemos visto cómo el Banco Central Europeo ampliaba su Programa de Compras de Emergencia Pandémica en 500.000 millones más, hasta 1,85 billones, y extendía su duración hasta marzo del año 2022. En cuanto a la Fed, su presidente Jerome Powell ha dado pistas que la institución irá más allá de los 120.000 millones de compras mensuales actuales.

Las políticas fiscales también recuperan protagonismo. Tras la disputada elección presidencial en EE.UU., el avance de la pandemia y el peor dato de creación de empleo en medio año impulsan las negociaciones para acordar un quinto paquete de estímulos en 2020. La cuantía podría alcanzar los 900.000 millones, de los que casi 300.000 irían destinados a ayudar a pequeños negocios y que incluiría también partidas destinadas al desempleo, a los gobiernos locales y estatales en apuros y a la industria aeronáutica. El esfuerzo fiscal hasta ahora en EE.UU., sin contar el paquete en ciernes, es notable y supera el 13% del PIB, por delante de países como Alemania (9%) y China (7%) pero a distancia de Japón (20%), Canadá (16%) o Australia (14%).

Llegará la solución médica pero no habrá vacuna para la crisis climática ni tampoco vuelta atrás en los cambios estructurales manifestados durante la pandemia. En este sentido seguimos apostando, como ideas de largo plazo, por la tecnología, consumo digital y compañías sostenibles y dirigidas a la economía verde, con Europa liderando este último aspecto tras aprobar el presupuesto plurianual. Más a corto plazo, el camino hacia la luz deberá acompañarse de una mayor exposición a sectores cíclicos como el industrial, así como a compañías de mediana y pequeña capitalización, con peor evolución hasta la fecha frente a las grandes cotizadas.

Pedro Sastre es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Artículo publicado en La Vanguardia

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