Trump no se puede permitir una victoria pírrica 16 marzo 2026 Categoría: Tribunas opinión Tras el inicio de la operación Furia Épica, las autoridades iraníes han aplicado el viejo proverbio persa que afirma que la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces. Ejercen su presión máxima sobre el estrecho de Ormuz sabiendo que, si su cierre se prolonga, ni siquiera la mayor potencia del mundo saldrá indemne. Con semejante jaque sobre uno de los núcleos de producción energética más importantes de la Tierra, bien merece cuestionarse si las razones por las que Estados Unidos se ha embarcado en el conflicto son verdaderamente inquebrantables y si Trump tiene capacidad para afrontar una victoria pírrica. ¿Qué se pretende conseguir con el asedio de Irán? ¿Liberar al país de una teocracia islámica salvaje? ¿Fulminar su programa nuclear? ¿Debilitar a China cortándole los suministros energéticos? Joan Bonet Majó es Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March Por encima de todo es fundamental tener en cuenta que mientras el régimen de los ayatolás supone un problema existencial para Israel, no lo es para Estados Unidos. Menos todavía a ocho meses de las elecciones legislativas norteamericanas, sabiendo que Trump gestiona con pragmatismo y que no suele tener inconveniente en modificar su postura siempre que pueda seducir a sus votantes con un relato suficientemente triunfalista. Por el momento, la capacidad militar de respuesta iraní se está viendo fuertemente afectada: sus ataques han caído un 90% en comparación con el primer día y ya han consumido un 40% de su arsenal. Mientras, con sus intervenciones militares han conseguido ralentizar un 40% el flujo energético de producción, debido en buena parte a la falta de capacidad para almacenar combustible tras una semana de ausencia de tránsito en el estrecho. Asimismo, es importante considerar que el bloqueo del estrecho de Ormuz no se debe a un despliegue efectivo de la marina iraní, sino a la negativa de las navieras a circular con seguridad y a la imposibilidad de asegurar los fletes a un coste razonable. En este sentido, el Gobierno norteamericano va a ofrecer coberturas de reaseguro por valor de 20.000 millones de dólares a las aseguradoras. Una medida que, si va acompañada de apoyo militar para escoltar a los petroleros, sentaría las bases de la apertura de Ormuz. Sin embargo, por más que todos estos factores atenuantes de la situación se puedan tornar en contra de Estados Unidos, la mayor amenaza para Trump estriba en empecinarse en un conflicto que no es prioritario para Estados Unidos y que podría terminar generando una estanflación cuando su mercado laboral se está comenzando a debilitar. Aunque sin duda atravesamos por un periodo agitado, la historia ha demostrado que los tiempos de guerra suelen ser malos momentos para precipitar decisiones en los mercados financieros. Por encima del corto plazo es importante mantener la calma, elevar la visión de largo plazo y tener en cuenta que, en el pasado, los conflictos bélicos han generado buenas oportunidades de compra. Por más volatilidad que se pueda generar en el corto plazo, la revalorización mediana de la bolsa 12 meses después de los principales conflictos bélicos que han ocurrido en los últimos 50 años es del 7,8%. En días como estos bien merece recurrir al Sang-e Sabur o Piedra de la Paciencia, la roca mágica a la que los persas confiaban sus sufrimientos, secretos y dolores. Ya saben que, según la creencia, esta piedra absorbe todas esas sensaciones hasta que termina liberando al individuo de toda su carga emocional. Dejando aparte la enorme tristeza que producen todas las guerras, la lectura para las bolsas no debería ser tan mala como nos dicta el corazón, particularmente para la bolsa norteamericana. Artículo publicado en el ABC