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Trump: Del adagio, al allegro

30 noviembre 2025 Categoría: Tribunas opinión

 

Con la cercanía del final de año, comienza el periodo de reflexión sobre lo que ha sido 2025, pero, como inversores, resulta aún más relevante anticipar lo que nos depara 2026. El inicio del mandato de Trump fue pesado y lleno de incertidumbre —aranceles, tensiones, restricciones—. Ese fue el adagio: un tiempo para resistir y adaptarse. Ahora, el compás cambia. El allegro irrumpe con fuerza: estímulos fiscales, un presidente en la Reserva Federal más proclive a reducir tipos y una estabilización arancelaria que actúan como incentivos para que la economía estadounidense mantenga su buena marcha en 2026.

Luis Fernando Coello es Analista Senior de Estrategia de Banca March

En primer lugar, los recortes retroactivos de la Ley Fiscal de Trump (OBBBA) comenzarán a llegar al bolsillo de los consumidores en el primer trimestre de 2026, con devoluciones fiscales que se incrementarán un 15%. Esto implica que el reembolso promedio anual que recibirá cada ciudadano aumentará en 450 dólares. Será el primer incremento desde los estímulos fiscales de 2022 y alcanzará máximos nominales en la serie histórica –alrededor de los 3.500 dólares por contribuyente–.

Por otro lado, las casas de apuestas han elevado las probabilidades de que Kevin Hasset, Director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos, sea elegido como futuro presidente de la Fed. Se trata de un economista muy alineado con la visión de tipos bajos de Trump. Un reciente estudio de la NBER señala que la llegada de un presidente de la Fed influido por el Gobierno —medido por el número de interacciones entre presidente y gobernador— tiende a impulsar el crecimiento del PIB en los años siguientes (entre 1 y 1,5 p.p. de crecimiento en promedio), aunque a costa de un menor crecimiento a largo plazo y un aumento de la inflación. Sin una decisión clara, al menos la normalización de la política monetaria aportará más dinamismo en el año que viene.

En otro frente, la guerra comercial continúa, aunque de forma más estable. Persisten algunos flecos por resolver, como las investigaciones sobre productos electrónicos y semiconductores (un 11% de las importaciones americanas) y la relación con China, siempre es un desafío abierto, pero el tono ha sido más relajado desde los encuentros a principios de mes. En resumen, mayor visibilidad y, en caso de sorpresas, estas serían positivas, como los acercamientos recientes a India o Suiza.

Asimismo, la economía estadounidense acaba de atravesar el cierre de Gobierno más largo de su historia, lo que generará un interesante efecto base. Es probable que veamos cifras débiles de crecimiento en el último trimestre de 2025, pero este retroceso se compensará con un repunte significativo en el primer trimestre de 2026. En general, el impacto neto acumulado estimado del cierre se cifra en 11 mil millones, apenas un 0,04% del PIB.

Con estos factores, observamos la economía americana con un optimismo moderado para 2026. Los ingredientes para que el allegro tome fuerza están presentes, y los incentivos derivados de las elecciones legislativas son un buen aliciente. Todo indica que, para la Administración Trump, ha llegado el momento de dejar atrás la pausa.

Artículo publicado en ABC

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