Todos los hombres son creados iguales 02 marzo 2026 Categoría: Tribunas opinión En el año en que Estados Unidos celebra su 250.º aniversario, el 20 de febrero resonó una de las frases icónicas de su Declaración de Independencia: “Todos los hombres son creados iguales”. Aunque la escribió Thomas Jefferson —quien llegó a poseer hasta 700 esclavos—, esa idea ilustrada fue clave en la construcción de la nación americana. La vigencia de ese principio quedó clara cuando, el año pasado, un pequeño fabricante de juguetes educativos –unos 250 millones de dólares de facturación–, cuyos costes de insumos se multiplicaron por diez por los aranceles, inició junto a otras empresas una batalla legal contra las medidas de la Administración Trump. Luis Coello es Analista Senior de Estrategia de Banca March El argumento era simple: la IEEPA —la Ley de Poderes Económicos de Emergencia— no autoriza al presidente a imponer aranceles, pues no hay una habilitación expresa. El Tribunal Supremo coincidió y, por 6 a 3, anuló la base legal utilizada por Trump. El impacto es notable: cerca del 60% de la recaudación arancelaria dependía de esta ley, unos 175.000 millones de dólares hasta febrero (0,6% del PIB). No obstante, la sentencia no aclara cómo se devolverá lo cobrado. Para entender la complejidad, conviene recordar que, cuando una mercancía entra en Estados Unidos, el importador paga primero una liquidación preliminar. Después, el Customs and Border Protection (CBP) revisa los datos y emite una liquidación definitiva, tras la cual el importador dispone de 180 días para recurrir. Con este marco, hay tres posibles vías para la devolución: Ajustes administrativos impulsados por el Gobierno, tanto para importaciones aún sin liquidación definitiva como para las que estén dentro del periodo de reclamación. Hasta diciembre, se habían registrado 34 millones de entradas, de las cuales 19 millones seguían pendientes de liquidación definitiva. Un procedimiento administrativo específico. Reclamaciones caso por caso ante los Tribunales de Comercio Internacional. La vía que adopte el Gobierno será decisiva para fijar el ritmo y el alcance de las devoluciones. Mientras unos 1.000 importadores concentran cuatro quintas partes de los aranceles pagados, los otros 299.000 soportan los restantes 35.000 millones. Para muchos de ellos, los costes de iniciar un procedimiento pueden limitar su capacidad de reclamar. Pese a la incertidumbre operativa, el fallo trae efectos positivos. El arancel efectivo, que rondaba el 17%, cayó al 10%–11% con la entrada en vigor de la Sección 122 —temporal por 150 días y pendiente de prórroga por el Congreso—. Asimismo, limita la agresividad arancelaria de Trump, ya vigilada tanto por el Supremo como por el ciclo electoral. Además, las devoluciones funcionarán como un estímulo fiscal que apoyará el crecimiento, aunque a costa de aumentar el déficit federal, que podría volver al 6,3%, niveles no vistos desde 2021. En resumen, el Estado de Derecho se ha impuesto. Una pequeña juguetera logró llevar al Gobierno a los tribunales y obtener un fallo del Supremo —de mayoría conservadora— contra un presidente también conservador. Jefferson, sin duda, habría sonreído ante este desenlace, prueba de que sus principios siguen vigentes. Mercados, empresas y economía también lo agradecen. Artículo publicado en La Vanguardia.