Sr. Presidente, mejor retirarse a tiempo 10 mayo 2026 Categoría: Tribunas opinión A pesar de la enorme diferencia de fuerzas que existe entre Estados Unidos e Irán, a lo largo de la historia ha quedado probado que la hegemonía de los grandes imperios no viene exclusivamente determinada por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas puede llegar a condicionar enormemente su resultado. Bien lo saben los iraníes que son conocedores del salvaje final de Ciro II, el gran fundador del imperio persa. Este colosal guerrero conquistó Babilonia, Mesopotamia y Lidia llegando hasta el mar Egeo. Nada se le resistía hasta que se adentró en las estepas de Asia Central y batalló contra los masagetas de la reina Tomiris, a cuyo hijo apresó. Joan Bonet Majó es Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March Tomiris prometió vengarse con sangre si los persas no le devolvían a su vástago sano y salvo. Ciro, como Trump en nuestros días, convencido de su superioridad ignoró la amenaza y liquidó al joven. A pesar de la enorme desigualdad de fuerzas Tomiris logró apresar a Ciro y cumplió con su promesa decapitándolo y enterrando su cabeza en un odre de vino. 2.500 años más tarde, el presidente norteamericano se ha metido en un buen lío. Debe encontrar una salida rápida y el memorando de entendimiento que está sobre la mesa puede ser una buena alternativa para proclamar ante los suyos una “victoria suficiente” y reabrir Ormuz. Trump no puede empecinarse en alargar un conflicto que no es prioritario para EE.UU., ni obcecarse en solucionar un complicado pacto nuclear mientras sus ciudadanos sufren el impacto del bloqueo del estrecho con el encarecimiento de la gasolina (+50%), de los vuelos (+15%), o hipotecas al 6,4%. A medio año de las elecciones legislativas, debería centrarse en revertir las encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras. Asimismo, la Resolución de Poderes de Guerra solo le concede la capacidad de mantener la intervención en Irán sin aprobación del Congreso hasta el 28 de mayo. Irán, por su parte, también está sometido a gran presión. Si bien la subsistencia del régimen teocrático parece garantizada, ha sufrido enormes daños militares. El bloqueo de las fuerzas norteamericanas impide la exportación de su crudo y, con una capacidad de almacenaje al 90%, en pocos días tendrá que frenar la producción energética, complicando enormemente el rearranque de sus centrales, lo que supondría la eliminación permanente de un 13% de su capacidad productiva actual. Por eso están dispuestos a negociar y han formulado varias propuestas concretas de acuerdo. En cuanto a las bolsas, a pesar de las subidas y los nuevos máximos, algunas regiones como EE.UU. y emergentes cotizan incluso a múltiplos más atractivos que a comienzos de año –un 8% y 13% respectivamente–, gracias a la publicación de unos sólidos resultados empresariales impulsados por la inversión en IA. Como referencia, solo la inversión de 800.000 M de dólares que acometerán este año los cinco principales hiperescaladores – Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle-, es equivalente a todo lo que se gastaron el año pasado la totalidad de empresas no tecnológicas del S&P 500 y supone el doble de la inversión que llevaron a cabo en 2025 y el triple de 2024. Un contexto que sigue ofreciendo potencial para la bolsa de cara al extraordinario ciclo de inversión que estamos viendo y que no desfallecerá. Artículo publicado en La Vanguardia