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¿Quo vadis, Italia?

25 septiembre 2022 Categoría: Tribunas opinión

 

Cincuenta millones de italianos están convocados hoy a las urnas con vistas a elegir un nuevo       -el enésimo- Gobierno. En estas elecciones legislativas, los sondeos dan como favorita a la candidata de extrema derecha, Giorgia Meloni, a la cabeza del partido Hermanos de Italia, con un 25% de los votos. La coalición de derechas, que incluye además a la Liga Norte de Matteo Salvini y el Fuerza Italia de Silvio Berlusconi, podría obtener una mayoría superior al 60%.

En el frente económico, Italia superó en el 2T22 el nivel de riqueza alcanzado al cierre del año 2019, último año pre-covid, aunque la renta per capita transalpina está estancada desde el año 2000. Ahora, y tras rebotar un 6,6% en 2021, el PIB cerrará 2022 con un crecimiento cercano al 3,5%, impulsado por la re-apertura del turismo y la actividad constructora. Las previsiones son menos favorables para 2023, apuntando al estancamiento económico por el corte de suministro de gas ruso y el todavía anormal funcionamiento de la cadena global de suministros.

La elevada deuda pública del país y la crisis energética son problemas a enfrentar por el nuevo Gobierno. Con respecto al aspecto energético, Italia importó en 2021 el 90% de sus necesidades de gas, el 40% de dicha cifra procedente de Rusia. Las reservas de gas de la tercera mayor economía comunitaria  superan el 80%, con objetivo de llenado del 90% en octubre. El objetivo es pasar el invierno con baja interrupción industrial aunque la incertidumbre es elevada.

Pedro Sastre es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Por otro lado, el tratamiento de las deficitarias cuentas públicas italianas seguirá en el punto de mira. Italia cerró 2021 con una deuda pública, en porcentaje de PIB, del 151% y un déficit público superior al 7%. Aunque se espera que ambas mejoren en 2022, la entrada en recesión y los planes de bajada de impuestos anticipados por Hermanos de Italia, que podrían rebajar los ingresos fiscales hasta en 40.000 millones, dificultarán la senda de corrección deseada.

La relación Italia-Unión Europea será otro aspecto a seguir con atención. Meloni quiere reajustar el plan de recuperación para Europa acordado con la Comisión -Next Generation E.U.-, de 200.000 millones de euros. ¿Tiene sentido un nuevo potencial episodio de crisis de deuda cuando en realidad es el país más beneficiado por el plan? En paralelo, el nuevo Gobierno  deberá además tomar el testigo en la agenda de reformas iniciada por Mario Draghi, y esto podrá incrementar la tensión con la U.E., y su consiguiente traslación a los mercados de deuda.

Por el momento, y pese a que la rentabilidad exigida al 10 años italiano supera el 4% y el diferencial con el Bund se acerca a máximos recientes, de 240 p.b., muy lejos quedan las cifras del 7% y diferencial de 550 p.b. vistas en los años 2011 y 2012, en los peores momentos de la crisis del euro. Es un recordatorio para el Gobierno entrante, que deberá contar con el apoyo innegociable de los inversores para refinanciar su deuda. Limitaciones todas ellas externas que impedirán, o en el mejor de los casos moderarán, cualquier sugerencia fiscal radical.

Artículo publicado en ABC.

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