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Powell y la búsqueda de Lagrange

06 febrero 2022 Categoría: Tribunas opinión

 

Coincidiendo con la penúltima reunión de la Fed, el hombre daba un paso más en la conquista del espacio: lanzaba el James Webb, el telescopio espacial más grande y complejo jamás construido. Su destino, el segundo punto de Lagrange, una zona de equilibrio gravitatorio alrededor de la tríada Sol-Tierra-Luna, en la que la nave puede aprovechar las fuerzas del movimiento entre los astros para ahorrar energía y alargar su vida útil.

Tras el colosal despliegue de medidas utilizadas para salir de la pandemia –los 4 mayores bancos centrales han inyectado 3,6 veces más liquidez que en la pasada recesión– y con la inflación en el 7%, ahora que toca retirar estímulos, las autoridades monetarias, con la Fed a la cabeza, buscan ese “excepcional punto de equilibrio”  para poder estirar el ciclo.

Este proceso, que se iniciará con la subida de tipos de interés más anticipada de los últimos 40 años, debe hacerse con suma delicadeza ya que será mucho más adelantado que en el ciclo pasado, cuando se iniciaron las alzas 7 años después de la crisis. Además, estas subidas de tipos –esperamos 100 puntos básicos en 2022, y otros 75 en 2023– irán acompañadas de la retirada de balance en el cuarto trimestre mientras que, en el ciclo pasado, transcurrió un año y medio entre ambos acontecimientos.

Joan Bonet Majó es Director de Estrategia de Mercados de Banca March

En aquel momento, 4 años después del anuncio del tapering, la Reserva Federal redujo su balance en un 19% durante 24 meses. Si se repitiera esta pauta, equivaldría a retirar 1,7 billones de dólares en 2 años, lo que supondría un ritmo de unos 70.000 millones al mes. Una cantidad que, según la intensidad de la recuperación y la evolución de la inflación, habrá que ajustar con los 95.000 millones al mes de vencimientos promedio de bonos del Tesoro.

Entramos en un período que dista de ser un punto de equilibrio, en el que los mercados cuestionarán constantemente el control de la situación por parte de los bancos centrales. La Fed comenzará a subir tipos el 16 de marzo; un momento que coincidirá con máximos de 40 años en la inflación norteamericana, en el que, muy posiblemente, no tendremos todavía evidencias de que se haya marcado el punto de inflexión –que esperamos tenga lugar justo después, a comienzos del segundo trimestre, cuando se marque el techo gracias al efecto base de las materias primas–.

Para entonces el James Webb ya estará a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, listo para mandar las primeras imágenes del origen del universo, tratando de compatibilizar lo que parece imposible: orbitar alrededor del punto de Lagrange para evitar que la Tierra le haga sombra mientras ahorra energía.

Conseguir el equilibrio perfecto como el James Webb es difícil, máxime cuando los activos líquidos reflejan diariamente en su precio infinidad de escenarios. El fondo del mercado es bueno, aunque distinto al de 2021, porque las reducciones de balance llevan siempre asociadas el incremento de la volatilidad. Mientras, tendremos que afrontar con paciencia las turbulencias que quedan por venir.

Artículo publicado en El País

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