El precio de la fama 09 febrero 2025 Categoría: Tribunas opinión Muchos de los grandes artistas de Hollywood lo dicen, la fama tiene un precio. El peso psicológico de la atención es un lastre continuo, algo en lo que precisamente debe estar pensando estas semanas Liang Wenfeng, fundador de Hangzhou DeepSeek Artificial Intelligence Basic. Con sede en China, la desarrolladora del modelo es una subsidiaria de High Flyer, un fondo de inversión cuantitativo fundado por el mismo Liang Wenfeng, que actualmente gestiona estrategias centradas en valores chinos usando IA en el proceso de inversión. No obstante, tras una serie de malos resultados en sus fondos, el emprendedor decidió iniciar un nuevo camino paralelo financiando DeepSeek, que ha conseguido desarrollar en tiempo récord un modelo que ha logrado optimizar los costes de entrenamiento y uso hasta un punto que parecía imposible, obteniendo resultados comparables a ChatGPT o1. Luis Fernando Coello, Analista de Estrategia de Banca March Esto abre una serie de debates dentro del efervescente mundo de la inteligencia artificial. El primero versa sobre la veracidad en cuanto a los costes, pues la manera de medirlo no es uniforme, pudiendo omitirse pasos como, por ejemplo, la depuración de datos con los que se entrena el algoritmo. En este sentido, la apuesta por código abierto permitirá usar la metodología del modelo R1 y pronto confirmar este punto. El segundo es que, de ser replicable, se reduce la barrera de entrada del sector, lo que provoca que la ventaja en poder computacional no sea tan relevante, abriendo el mercado a más innovadores. Además, pone en entredicho la ventaja competitiva de Nvidia. Una reducción en la necesidad de la tecnología más puntera podría presionar a la baja sus elevados márgenes (50%). Sin embargo, la llamada paradoja de Jevons, en la que la reducción en los costes de implementación de una tecnología favorece el consumo de esta, podría servir de contrapeso, al menos para las ventas. Sobre este punto, los cuatro grandes competidores (Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet) ya han manifestado que no van a cambiar sus planes a corto plazo y tienen previsto invertir 275.000 millones en bienes de capital este ejercicio, un 30% más que el año pasado, sin olvidar los 100.000 millones de la iniciativa Stargate. Finalmente, el nuevo modelo chino ya está pagando el precio de la fama, que en el mundo web consiste en mantener la capacidad computacional para atender el aluvión de peticiones y, paralelamente, mantenerse indemne frente a los cientos de ciberataques. La nueva aplicación china se adentra rápidamente dentro de una nueva fase y tendrá que aprovechar su éxito, pues rivalizará con los recursos ilimitados de las cuatro compañías tecnológicas más exitosas de los últimos 25 años. OpenAI ha respondido con su nuevo modelo o3, presentando mejoras con respecto al anterior y siendo más receptivo con los costes por operación. La carrera continúa, enfrentando el ingenio emergente frente al poder económico. El ganador no está claro, pero, lo que sí sabemos, es que este nuevo aire fresco son malas noticias para unos pocos y buenas para la economía y la productividad. Artículo publicado en La Vanguardia.