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El final del Ragnarök alemán

11 mayo 2025 Categoría: Tribunas opinión

 

En la mitología nórdica, el crepúsculo de los dioses comienza cuando el lobo gigante, Fenrir, se libera de sus cadenas para enfrentarse a Odín, rey de los dioses. De manera similar, la invasión de Ucrania por parte de Rusia supuso el principio del fin para el exitoso modelo económico alemán, basado en precios de la energía estables y una elevada competitividad industrial. El súbito incremento de los costes energéticos, dada la dependencia alemana del gas ruso (52% del gas importado en 2021), redujo drásticamente la eficiencia.

Desde entonces, el país germano atraviesa un periodo de crecimiento prácticamente nulo, con el PIB estancado en niveles de 2019 y una reducción del 8% en la producción industrial desde finales de 2021. Además, la infructuosa búsqueda de soluciones por parte del partido socialista alemán llevó al colapso de la coalición de gobierno a finales del año pasado.

Luis Fernando Coello, Analista de Estrategia de Banca March

Tras las elecciones, la rápida acción del CDS/CDU y el SPD para evitar un Congreso dividido permitió aprobar un paquete de estímulos histórico de 500.000 millones de euros (11,6% del PIB) en 12 años, destinado a incrementar la inversión pública, principalmente en infraestructuras. Una partida que tiene una buena trasmisión al crecimiento –cada euro de inversión supone 70 céntimos más de PIB y un efecto en cadena a medio plazo–. Asimismo, se impulsará el gasto en defensa tras la relajación del límite fiscal constitucional en esta partida –no contará el exceso del 1% del PIB–. Se estima que las primeras inyecciones podrían llegar a finales de año, aunque se pueden retrasar al año que viene. Por tanto, atravesaremos dos o tres trimestres en los que la economía germana no acabará de despegar –principalmente por la guerra comercial–, pero la llegada de los estímulos elevará el crecimiento trimestral a cotas no vistas en los 5 últimos años.

Debido a este giro fiscal y al incremento en el crecimiento esperado del PIB, la renta variable alemana gana atractivo frente al resto de bolsas europeas. Históricamente, los beneficios de las empresas cotizadas germanas han sido más sensibles a la evolución de la economía doméstica en comparación con otros países europeos. Cada punto porcentual de variación del PIB se ha traducido en 6 puntos de variación en los beneficios, una sensibilidad más elevada que en Francia o España, cuyas cifras son un 25% y un 35% menores respectivamente.

Bajo nuestro punto de vista, el giro fiscal alemán marca el final del Ragnarök e inicia la siguiente parte del mito. Tras la muerte de los dioses del pasado y la desolación, surge un nuevo mundo, más sabio, de dos humanos escondidos bajo el árbol sagrado Yggdrasil. De la misma manera, Alemania refuerza un nuevo modelo de crecimiento, menos dependiente del gas ruso –un quinto del plan irá destinado a transición energética–, con un renovado esfuerzo fiscal no visto desde antes de la crisis del euro y con miras a recuperar su puesto como locomotora europea, lo que favorecerá especialmente a la renta variable alemana.

Artículo publicado en ABC

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