El dólar no ha dicho su última palabra 16 marzo 2025 Categoría: Tribunas opinión El euro despierta y avanza un +5,3<% frente al dólar en el año, superando los 1,09 dólares por euro. Atrás queda un 2024 positivo para el billete verde –+5,5% vs euro–, y su fulgurante despegue tras la vuelta de Trump a la Casa Blanca -+7% en el 4T24-. El mercado hablaba incluso de tocar la paridad y con razón, tras tocar 1,019 dólares en enero, pero ahora asistimos a un aparente cambio de dinámica, favorable al euro y explicado por tres aspectos. En primer lugar, Musk y la Inteligencia Artificial (IA), con la irrupción del Departamento de Eficiencia Gubernamental –DOGE– y la china DeepSeek. DOGE hace patente el necesario ajuste fiscal en EE.UU. –el déficit público estadounidense cerró 2024 en un elevado 7% del PIB–, que mientras llega necesita de un dólar menos fuerte. Por su parte DeepSeek, la herramienta de IA china que apunta a la disrupción de la disrupción atenta directamente contra el liderazgo tecnológico estadounidense y genera una tesis de inversión positiva al margen de EE.UU. Pedro Sastre es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March Además, la estrategia de Trump gira inesperadamente, con un sorprendente e inusual desinterés por el riesgo de recesión y su enfoque en medidas arancelarias de una intensidad inusitada –conflictos con Canadá y México–. Esta escalada de tensiones –Trump habla incluso de anexionarse Canadá– erosiona la confianza en la estabilidad económica y política de la región y desalienta la inversión en EE.UU., país dependiente del capital extranjero. Por último, el histórico giro fiscal alemán, que unido al acuerdo europeo de rearme alteran las expectativas sobre el euro y su política monetaria. Así, Alemania intenta flexibilizar su estructura fiscal de forma acelerada visto el resultado electoral, lo que podría llevar al BCE a aplicar políticas más restrictivas. Mientras, el plan “Rearmar Europa”, con el que la Unión Europea hará frente a Rusia y al cambio de paradigma en la OTAN, refleja una serie de eventos geopolíticos con implicaciones económicas que, a largo plazo, pueden pesar en el dólar. Con estos argumentos en la coctelera, la conclusión apunta a un menor excepcionalismo de EE.UU. -la teoría que apunta a la prevalencia de EE.UU. en materia de crecimiento e innovación-, unido a la potencial convergencia en crecimiento y tipos de interés de ambas áreas. Pero frente a estos argumentos, nuestra visión apunta a un movimiento demasiado vigoroso del euro. Por un lado, el mercado está centrado en los aspectos negativos de la agenda de Trump –aranceles y exabruptos–, pero los recortes adicionales de impuestos y una mayor desregulación siguen presentes en su agenda. Esto, unido a los tres recortes de tipos esperados de la Fed y un resiliente comportamiento de la macro estadounidense son aspectos que podrán reafirmar su crecimiento. La narrativa europea, por el otro, ha pasado de un extremo al otro, dando ya por aprobados aspectos espinosos como la mutualización de la deuda. La guerra comercial con EE.UU., además, parece ser el postre en la agenda de Trump, con lo que el nerviosismo con la eurozona podrá impactar vía euro a no mucho tardar. Los movimientos de divisas son bruscos, a veces impredecibles y multifactoriales. Los últimos acontecimientos y el deseo de Trump de un dólar débil, con el que seguir financiando el crecimiento, se alinean por momentos y hay quien atisba niveles de 1,20. Frente a esta visión, no está de más recordar su estatus de moneda refugio, en un mundo cada vez más hostil, que permita al dólar mantener una fortaleza relativa. Artículo publicado en ABC.