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El burocrático despertar alemán

05 octubre 2025 Categoría: Tribunas opinión

 

Hace un año, en Berlín, se inauguró una exposición provocadora: el Museo de la Burocracia. Entre las piezas más llamativas se encontraba una imitación del Pensador de Rodin frente a una pila de faxes. La célebre burocracia alemana, que aún recurre al fax para comunicarse, se estima que genera pérdidas de productividad por valor de 146.000 millones de euros anuales.

Este fenómeno se refleja en el reciente borrador presupuestario para 2026, un documento de más de 3.000 páginas que detalla el nuevo plan fiscal alemán. A pesar de su complejidad, las cifras se alinean con las previsiones más optimistas.

La inversión pública alcanzará los 127.000 millones de euros, un 10% más que este año y un 55% por encima de 2024. Representa el 2,9% del PIB de 2024, acercando a Alemania al promedio de la eurozona, situado en el 3,4%.

Luis Fernando Coello es Analista Senior de Estrategia de Banca March

También destaca el aumento del gasto en defensa, que asciende a 82.000 millones en partidas directas. Si se incluyen los conceptos ampliados de seguridad, el total alcanza los 117.000 millones, equivalente al 2,8% del PIB, superando el umbral del 2% anteriormente exigido por la OTAN y caminando al 5% actualmente exigido. A esto se suma que, según las filtraciones del plan de aprovisionamiento, solo el 8% de los nuevos contratos militares se adjudicarán a empresas estadounidenses, lo que subraya el enfoque europeo de la iniciativa y refuerza su impacto en la demanda interna.

Además, se contemplan medidas de apoyo tanto al consumidor como a la industria, con ayudas para mitigar los elevados costes energéticos, rebajas del IVA en la restauración y estímulos para fomentar la jubilación activa.

Todo esto financiado con un aumento de deuda estimado en los 174.000 millones, el segundo más grande de la historia solo superado por los 215.000 millones usados en la pandemia. Como consecuencia, se prevé un aumento significativo en las emisiones del Tesoro alemán, lo que podría ejercer presión al alza sobre la rentabilidad exigida a los bonos soberanos de Alemania.

Sin embargo, el camino hacia la aprobación definitiva aún presenta obstáculos. El 23 de octubre se realizará una nueva estimación de ingresos fiscales, clave para cerrar el proyecto, ya que con los supuestos actuales existe un déficit de 30.000 millones para 2027. El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, ha anunciado esfuerzos de ahorro para cubrir dicho agujero. La aprobación final está prevista para el 28 de noviembre.

En este sentido, en los últimos años ha quedado claro que la burocracia ralentiza el despliegue de estímulos públicos en Europa. Un ejemplo es la implementación del programa Next Generation, que ha tardado en tomar ritmo y aún mantiene sin distribuir el 40% de los fondos.

Alemania, heredera de una burocracia reconocida por su precisión desde el siglo XIX, enfrenta hoy el reto de adaptar esa estructura a las exigencias de un entorno más dinámico. Confiamos en que el país será capaz de superar el peso de sus propias normas, lo que no solo le permitirá modernizar su modelo productivo, sino también recuperar su papel como referente europeo, liderando una nueva etapa de crecimiento e innovación.

Artículo publicado en La Vanguardia.

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