Déficit, déficit y más déficit 07 julio 2024 Categoría: Tribunas opinión Esta noche conoceremos si, finalmente, el partido de Reagrupamiento Nacional de Le Pen obtiene la mayoría en Francia. En su programa, entre otras cosas, se comprometen a “dar a los franceses oxígeno económico”, “a la recuperación del poder adquisitivo” y “el control de la inmigración”, un conjunto de medidas que si llegaran a implementarse en su totalidad supondrían hasta 3,5 puntos porcentuales del PIB. En el lado opuesto, la alternativa es el Nuevo Frente Nacional de izquierdas, liderado por la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que propone medidas como la subida del salario mínimo a 1.600 euros, la reducción de la edad de jubilación a los 60 años, así como la mejora de infraestructuras y servicios públicos. Por encima de consideraciones políticas, en lo económico subyace que los votantes reclaman rebajas de impuestos y mejores servicios públicos votando a los extremos. Una situación que provocaría en las arcas públicas tantos agujeros como un queso de Gruyere, dificultando la senda de reducción del déficit, como también está ocurriendo en Estados Unidos o el Reino Unido. Joan Bonet Majó es Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March De hecho, la U.E. ha anunciado que abrirá el procedimiento por déficit excesivo a 7 de los Estados miembros que han superado el objetivo de déficit del 3% –entre los que se encuentran Francia, Italia, Bélgica o Hungría–. El escenario más probable para Francia apunta a una Asamblea Nacional dividida en la que habrá que hacer malabarismos para designar al Primer Ministro. Y el nivel de equilibrio entre las fuerzas mayoritarias determinará hasta qué punto se revertirán las leyes impulsadas por Macron, como la reforma laboral. A pesar de que las noticias no son buenas, hay que relativizar la situación. En primer lugar, un gobierno dividido limitaría la capacidad de los extremistas para aprobar programas drásticos. Además, algunas de las experiencias vividas en el pasado, como la de Meloni en Italia, demuestran que, cuando los políticos llegan al poder, suelen moderar sus programas. Por otra parte, si los mandatarios se alejan demasiado de la ortodoxia, los mercados lo terminan impidiendo –en Reino Unido, Liz Truss fue expulsada del gobierno en menos de 2 meses tras ser incapaz de aprobar sus presupuestos–. Finalmente, las compañías francesas cotizadas tienen una dimensión muy internacional y solo un 16% de sus ingresos depende del mercado interior. Sin embargo, en los últimos días, se han visto penalizadas con caídas cercanas al 8% y un comportamiento relativo frente al S&P 500 del -12%. En definitiva, aunque la falta de rigor fiscal es una amenaza y termina detrayendo crecimiento, el caso galo no es muy diferente al de otros países. A pesar de la incertidumbre política que se abre en Francia, consideramos que hay que aprovechar para seguir posicionándose ante un ciclo económico global resiliente que se encamina hacia un aterrizaje suave. Nuestro ánimo es meramente oportunista. Ya saben lo que dijo Napoleón tras su derrota en Waterloo: “No todo está perdido. Calculo que, una vez reagrupadas mis fuerzas, tendré 150.000 hombres”. Toda una declaración de intenciones y un ejemplo de que hay que buscar oportunidades ante la adversidad. Artículo publicado en La Vanguardia.