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De Uruk a Washington: el precio de mantener las dos cámaras

22 febrero 2026 Categoría: Tribunas opinión

 

Hace casi cinco mil años, en la ciudad sumeria de Uruk, el poder no era tan monolítico como imaginamos. En el poema de Gilgamesh y Aga, cuando el rey de la ciudad rival Kish exige la sumisión de Uruk, Gilgamesh no decide solo. Convoca primero a la asamblea de ancianos, que aconseja prudencia; después reúne a los hombres en edad de combatir, que piden resistencia. Dos órganos, dos sensibilidades, y una decisión trascendental. 

La escena, que el asiriólogo Samuel Noah Kramer describió como el primer precedente de un “congreso bicameral”, revela una intuición política sorprendentemente moderna: gobernar exige equilibrar fuerzas y legitimar el poder ante más de una cámara.

Pedro Sastre es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Las Midterms o elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos reproducen ese momento sumerio cada cuatro años. Donald Trump se enfrentará el 3 de noviembre al veredicto de dos cámaras que pueden sostener o bloquear su agenda, con un reto mayúsculo: mantener la mayoría republicana en el Congreso y Senado con una popularidad en mínimos, del 36% –solo Nixon la tuvo más baja con el Watergate– y fatiga política tras un arranque de año turbulento.

Con este punto de partida, la estrategia de la Casa Blanca se ha vuelto pragmática. En comercio exterior, tras meses de retórica agresiva y escaladas arancelarias con China, la administración ha optado por una desescalada táctica, con pausas regulatorias –aplicando una tasa efectiva del 47% vs. 145% anunciado en abril pasado– y gestos de distensión.

El objetivo es claro: reducir volatilidad en los mercados, contener presiones inflacionistas –según la Fed de Nueva York, empresas y consumidores en EE.UU. soportaron el 90% de la carga económica de los aranceles en 2025– y evitar que el votante medio asocie la guerra comercial con precios más altos o inestabilidad bursátil.

En el frente fiscal, la denominada Big Beautiful Bill amplía y consolida recortes fiscales para empresas y familias. Algo que a corto plazo supone oxígeno para los beneficios corporativos y el bolsillo del contribuyente, pero incrementa las dudas sobre la trayectoria del déficit –supondrá 4,5 billones de dólares de menores ingresos– y la sostenibilidad de la deuda pública.

El giro más llamativo ha sido la apertura a medidas de tinte populista financiero, como la posible limitación al 10% del interés de las tarjetas de crédito. En un país donde el crédito al consumo es motor clave del crecimiento, el mensaje conecta con la clase media endeudada. Del mismo modo, la extensión de Obamacare busca evitar un repunte abrupto de primas sanitarias que podría traducirse en un nuevo cierre del Gobierno y el enfado de parte del electorado.

Otras iniciativas regulatorias selectivas, como los ajustes en política energética para contener precios o la narrativa de la protección del empleo manufacturero, que no cristaliza –en 2025 el empleo manufacturero retrocedió en un -0,6%–, apuntan a la lógica inequívoca de minimizar el dolor económico antes de noviembre.

En el poema Gilgamesh derrota a Aga, pero opta por liberarlo, sellando una paz que consolida su legitimidad. La lección no es la victoria, sino la administración de poder posterior. En Washington, como en Uruk, mantener el control de ambas cámaras no es cuestión de fuerza, sino de equilibrio. Las Midterms decidirán si Trump ha sabido leer a sus dos asambleas modernas –mercados y votantes– o si, como otras veces en la historia, el péndulo oscilará.

Artículo publicado en ABC

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