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Celebremos la “destrucción creativa”

19 octubre 2025 Categoría: Tribunas opinión

 

En medio del auge de la Inteligencia Artificial (IA) y atravesando un “super-ciclo” de inversión, el reciente Nobel de Economía no podía estar más de actualidad, siendo un reconocimiento a la imparable capacidad humana de innovar día tras día.

Los tres profesores galardonados son distinguidos investigadores sobre la importancia de los avances tecnológicos para la consecución de un crecimiento económico sostenido. Mokyr enfocó sus investigaciones desde el prisma de la historia económica, mientras que Aghion y Howitt trabajaron mano a mano en modelizar esa idea schumpeteriana de que la innovación representa algo nuevo y, por lo tanto, es creativa, pero al mismo tiempo destructiva, dado que la empresa cuya tecnología se vuelve obsoleta se verá superada, lo que inevitablemente acarreará un coste económico y social.

Paulo Gonçalves es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Pocas tecnologías encarnan esta dinámica con tanta fuerza como la carrera hacia nuevos desarrollos de la IA. Los efectos sobre la economía real son ya muy palpables y, durante el primer semestre, la aportación al PIB de Estados Unidos de la inversión relacionada con tecnología ha superado por primera vez en la historia la contribución del todopoderoso consumidor americano. Otro indicador que refleja este proceso de destrucción creativa del que estamos siendo testigos es cómo el gasto destinado a la construcción de centros de datos prácticamente ha igualado al utilizado en la construcción de oficinas en todo el país.

A nivel empresarial, hay mucho en juego, ya que solo los denominados 5 grandes hyperscalers (Amazon, Meta, Alphabet, Microsoft y Oracle) invertirán el próximo año más de 400.000 M$ en proyectos relacionados con el despliegue de la capacidad computacional masiva destinada a entrenar nuevos modelos. Sin embargo, es precisamente esta aceleración de la inversión lo que preocupa a algunos, que temen que las empresas estén gastando demasiado. Una idea que resucita fantasmas del pasado y hace temer por una repetición del auge y posterior caída de las puntocom a finales de los 90.

Si bien existen paralelismos, es prematuro hablar de burbuja o inversiones sobredimensionadas. En primer lugar, al contrario de lo visto a comienzos del siglo, la mayor parte de estas inversiones se están financiando con flujo de caja libre en lugar de deuda. Por otro lado, ahora no se está invirtiendo solamente en base a expectativas, sino que cada vez que se instala un nuevo centro de datos su capacidad es usada completamente –menos de un 2% está sin ocupar.

En conclusión, las valoraciones del sector tecnológico son exigentes, pero consideramos que seguirán soportadas por el fuerte crecimiento de beneficios. Algo que refrendaremos estas próximas semanas con la publicación de los resultados del 3T. Se espera que los beneficios del sector tecnológico americano crezcan un +22%, superando ampliamente el +9% del S&P 500 y siendo por sí solo el responsable del 54% de todas las ganancias del índice.

Como nos han tratado de demostrar estos investigadores, a largo plazo el crecimiento surgirá del equilibrio entre el impulso a innovar y la capacidad de absorber el cambio. La adopción de esta nueva tecnología sigue teniendo un largo camino por recorrer, dado que apenas un 10% de las empresas estadounidenses utilizan activamente tecnologías relacionadas con la IA. Con todo este dinamismo, no será de extrañar que el sector tecnológico continúe brillando con luz propia.

Artículo publicado en ABC.

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