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Barriles, chips y nuevas rutas comerciales

14 junio 2026 Categoría: Tribunas opinión

 

La geometría del comercio mundial está cambiando a pasos acelerados. Si bien la llegada de Trump y sus aranceles, o el conflicto en Oriente Medio, capturan los titulares, una corriente de fondo más poderosa está emergiendo: la carrera por construir más y mejores centros de datos está en pleno auge y, con ella, se dispara la importancia de productos vinculados a la inteligencia artificial en el comercio.

Buen reflejo de ello son las cifras de las grandes potencias. En Estados Unidos, mientras las exportaciones de petróleo alcanzan máximos para suplir parte de la escasez provocada por el cierre de Ormuz, la otra cara de la moneda muestra que las compras de productos tecnológicos escalaron un 84% el último año y aglutinan más del 20% de las importaciones realizadas, duplicando en valor todas sus ventas de crudo.

Paulo Gonçalves es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Por su parte, en China, con crecimientos del 51% anual y representando un tercio de todas sus ventas, la relevancia de la alta tecnología es indudable. A cada día que pasa, coches eléctricos y semiconductores sustituyen las exportaciones de manufacturas tradicionales. Una transformación estructural que recibirá en los próximos meses un nuevo y decisivo empuje.

Las autoridades chinas preparan un plan estratégico, denominado "Seis Redes", que situará al mismo nivel de importancia el desarrollo del cálculo computacional y centros de datos que otros cinco servicios básicos: agua, energía, telecomunicaciones, logística y servicios urbanos.

El objetivo es crear la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad de uso en todo el país, con inversiones adicionales en una red eléctrica inteligente que alimente estas instalaciones. Un programa que, al estilo del gigante asiático, priorizará la coordinación y el uso de proveedores nacionales –como mínimo el 80% de la tecnología subyacente será interna y los operadores estatales de telecomunicaciones serán los encargados de la infraestructura–.

El gasto total conjunto se estima que alcanzaría 640.000 M€ en 5 años, es decir, el 4% de su PIB y será financiado principalmente con nuevas emisiones de deuda soberana. Un esfuerzo en parte comparable a los 690.000 M€ de inversión privada que este año llevarán a cabo los cinco grandes hiperescaladores americanos (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle).

La estrategia de Pekín, priorizando una red nacional de centros de datos, no solo persigue la autosuficiencia, sino que pretende consolidar su nuevo rol dentro del comercio mundial: China ha dejado de ser un exportador de bienes de consumo para convertirse en proveedor clave de componentes intermedios y bienes de capital, que otras economías requieren para integrarse con éxito en la nueva cadena de valor tecnológica.

En definitiva, la economía mundial atraviesa un punto de inflexión, donde el desarrollo de la inteligencia artificial genera olas de demanda inéditas que abren oportunidades, pero que también exigirán un despliegue masivo de capital, tanto público como privado.

Paradójicamente, el valor estratégico de esta innovación obligará a que esta carrera deba avanzar dentro de un marco cada vez más fragmentado y con mayores barreras comerciales, lo que restará eficiencia a las cadenas de producción. Los barriles siguen contando, pero los chips son los que ahora marcan el pulso del comercio mundial.

Artículo publicado en ABC

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