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Bajan las temperaturas, ¿y la inflación?

19 septiembre 2021 Categoría: Tribunas opinión

 

Nos despedimos del verano y las altas temperaturas comienzan a apaciguarse. Mientras, el ciclo económico atraviesa una situación bastante similar: la entrada en una nueva fase enfría el crecimiento. Tras la fuerte recesión y la célere recuperación, la economía mundial seguirá en expansión pero a un menor ritmo. Algo totalmente esperable tras haber recuperado ya el nivel de PIB previo a la pandemia, pero también una confirmación que las temperaturas más elevadas de este ciclo comienzan a quedar atrás.

La buena noticia es que el otro gran termómetro de la economía, la inflación, también parece comenzar a moderarse al otro lado del Atlántico. Tras ocho meses de subidas, en agosto, el IPC de Estados Unidos ha dado un respiro moderándose hasta el 5,3%. Aunque permanece en niveles elevados, la tendencia de los últimos meses permite frenar los temores a un escenario de descontrol de la inflación.

En agosto, la desaceleración de las presiones inflacionistas se ha explicado por los componentes más expuestos a la reapertura y la vuelta a la “normalidad”. Como ejemplo, los vuelos se abarataron un 9,1% mensual, los hoteles un 2,9% y los vehículos de segunda mano un 1,5%, reflejando el impacto negativo de la extensión de la variante Delta, pero también, una corrección de los excepcionales incrementos de precios de meses anteriores. Estos tres componentes, que solamente representan el 10% de la cesta de compra, habían explicado durante el 2T la mitad del incremento del IPC y ahora, como esperábamos, comienza a diluirse su efecto sobre la inflación confirmando que en gran parte era un desajuste transitorio.

Paulo Gonçalves, Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

Sin embargo, como contrapunto, hay componentes más estructurales que están mostrando una tendencia ascendente: entre otros, los costes relacionados con la vivienda y que supusieron el 30% del incremento del IPC estadounidense en agosto. De cara a los próximos meses y teniendo en cuenta su histórica relación con el precio de la vivienda – que avanza al 19% interanual – esperamos que el coste de alquileres en el IPC aumente a ritmos del 3,5% interanual en la primera mitad de 2022, lo que pondrá un suelo a la posible moderación de la inflación.

Todo ello, nos deja una difícil interpretación sobre la senda futura de la inflación, teniendo en cuenta los cada vez más palpables problemas en las cadenas de suministro globales (escasez de semiconductores, dificultades en el transporte marítimo y precios energéticos al alza), factores que no desaparecerán en el corto plazo y que empujan los costes de producción al alza.

Seguimos pensando que el escenario no es el de una pérdida de control de la inflación, pero tampoco esperamos que estos problemas de oferta se resuelvan de forma inmediata y, por ello, el escenario de inflación por encima de los objetivos de los Bancos Centrales se prolongará hasta mediados de 2022.

Los próximos meses serán claves para confirmar el escenario que muchos compartimos: que este aumento de la inflación es transitorio pero no breve y solamente reconducible en el medio plazo. Mientras eso ocurre, un cierto enfriamiento de las temperaturas permitirá que los Bancos Centrales ganen tiempo y no se vean obligados a retirar precipitadamente sus estímulos. ¿Compartirá la Fed este análisis en su próxima reunión del miércoles? Pensamos que sí.

Artículo publicado en ABC.

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