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A la conquista del metaverso

12 diciembre 2021 Categoría: Tribunas opinión

 

Igual que Cristóbal Colón hace 500 años, Mark Zuckerberg se ha lanzado a la búsqueda del nuevo mundo. Pretende convertirse en el nuevo colonizador de un territorio que no se encuentra en un lugar físico, sino en uno digital.

El término metaverso tiene origen en la novela “Snow Crash” publicada en 1992, donde se describe a este lugar como un espacio virtual colectivo en el cual individuos reales se conectan con avatares, una suerte de alter egos digitales, para llevar a cabo actividades en grupo, centradas principalmente en los videojuegos. El metaverso de Zuckerberg va más allá, y pretende desarrollar un entorno en el que los usuarios sean capaces de interactuar con otras personas y con la información en internet de una manera más realista, gracias a un entorno virtual y a uno de realidad aumentada. Todo esto canalizado a través de un dispositivo que se pueda transportar de manera sencilla: unas gafas de realidad virtual aumentada desarrolladas por Oculus, una empresa que adquirió Facebook en 2014.

En términos económicos, este nuevo espacio virtual podría generar un mercado potencial de 1,3 billones de dólares en sus primeros años. El 80% del valor del nuevo negocio estaría repartido entre la publicidad online, donde el gigante de internet es líder y facturó 84.000 millones de dólares en 2020, y el comercio de bienes digitales como ropa, decoración o espacios virtuales.

Luis Coello Paredes, Analista de Banca March

Como en muchos casos, en la economía digital el primero que llega se suele hacer con todo. Por ello el ímpetu de la empresa californiana por liderar esta conquista. Así lo demuestra la inversión de 10.000 millones de dólares destinada al desarrollo del metaverso —la mitad de lo que gastó la compañía en investigación en 2020—. Sin duda alguna, el metaverso es uno de los mejores ejemplos de la presencia de lo digital en nuestra vida cotidiana y reafirma nuestra creencia en el potencial disruptor de nuevas tecnologías en pleno despegue como el 5G, las fintech o los semiconductores de nueva generación.

Aunque desconocemos si Zuckerberg será el primero en alcanzar la gloria, la fama y la fortuna en los nuevos territorios que pretende colonizar, sí sabemos que nos dirigimos a un mundo donde la tecnología nos llevará a estar más inmersos en un mundo virtual, alejado de la realidad, pero a su vez también nos ofrece la posibilidad de estar más cerca de las personas a pesar de las distancias físicas. En un nuevo mundo donde los límites están aún por definir, la disyuntiva está servida.

Artículo publicado en ABC.

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