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10/04/2017

El optimismo como paradoja

Seguimos apostando por mantener la exposición a renta variable en nuestras carteras ligeramente por encima de su nivel neutral, con especial interés por las Bolsas europeas y emergentes en estos momentos.

 Es un hecho objetivo que se ha apoderado de los mercados una cierta sensación de euforia, con subidas más o menos continuadas en un entorno de bajísima volatilidad. Esta cierta sensación de complacencia puede ser peligrosa, especialmente si nos lleva a perder la objetividad a la hora de definir nuestros escenarios de riesgo —que, por supuesto, deben basarse en los datos históricos del mercado, y no en lo acontecido en las últimas semanas— y en base a ellos juzgar qué es asumible o no por cada uno de nosotros independientemente de la visión de mercados.

Con la visión a más largo plazo, resulta también lógico pensar que un escenario de optimismo en la economía es estructuralmente bueno, un gran dinamizador de la actividad real que puede derivar en escenarios más favorables. En definitiva, se trata de poner a prueba la afirmación de que la economía es un estado de ánimo en última instancia. Y, si no hay un clima de confianza positivo, difícilmente veremos crecer los flujos de inversión en mercados y economía real, la cantidad y velocidad a la que se mueve el dinero.

Resulta también innegable que todos los datos que señalan confianza o expectativa de mejora están en niveles muy altos y que los datos que señalan crecimiento o actividad consolidada, sin ser en absoluto malos, están lejos de los primeros. Es decir, tenemos metido en precio y en la cabeza un mundo de cierta fantasía. Fácilmente esa expectativa pueda ser defraudada y también fácilmente eso pueda generar una toma de beneficios en unas Bolsas que se han creído mucho en el corto plazo. Pero efraudar de excepcionalmente bien a bastante bien es muy diferente a defraudar de bien a mal. Y creo que estamos ante lo primero.

Puede que Donald Trump se esté encontrando con un escenario de mayor debilidad de lo previsto a la hora de ejecutar su programa de Gobierno y que eso haga que muchos se planteen si lo que ocurrió con la protección social puede ocurrir también con sus planes de inversión pública y bajada de impuestos, elementos sobre los que radica la actual apuesta inflacionista en EE UU que han tomado las Bolsas. Puede que el riesgo geopolítico en Europa, representado en el corto plazo por el Brexit y las elecciones francesas nos haga cotizar de nuevo inestabilidad a este lado del Atlántico. Y puede que ocurra alguna otra cosa que ni se nos pase por la cabeza, y que resulte en un recorte de las Bolsas.

En cualquier caso, mientras la tendencia fundamental de recuperación económica siga ahí, veamos empresas que aumentan sus ingresos y beneficios pensar que los niveles de inflación y tipos de interés van a seguir por la senda de la normalización resulta más que plausible. Todo ello en conjunto, supone un escenario de mayor atractivo de las Bolsas frente a los demás tipos de activo.

Por tanto, sin descartar que a corto plazo podamos ver algún sobresalto, seguimos apostando por mantener la exposición a renta variable en nuestras carteras ligeramente por encima de su nivel neutral, con especial interés por las Bolsas europeas y emergentes en estos momentos, mostrando mayor cautela en las estadounidenses. En renta fija, la extraordinaria compresión de la curva de tipos de interés en Estados Unidos, donde la diferencia entre los tipos a seis meses y los tipos a diez años apenas alcanza los 70 puntos básicos, hace que seamos extremadamente cautelosos a la hora de apostar por los tipos a largo plazo, donde esperamos fuertes movimientos a corto, con potencial para generar pérdidas significativas.

En plazos más cortos, especialmente en bonos de menor calidad crediticia o de emisores establecidos en países emergentes, vemos mayor capacidad de generación de valor y apostamos por este tipo de inversiones, aunque siempre con prudencia y manteniendo elevados niveles de liquidez en las carteras.

Resumiendo, nuestra visión sigue siendo positiva para el conjunto del año, aunque recomendamos un extra de prudencia en las próximas semanas, especialmente para aquellos inversores que se estén planteando comenzar a construir una cartera. Pueden venir movimientos en los mercados, aunque a priori me parecen más oportunidades de compra que argumentos de venta.

Alejandro Vidal, director de Estrategia de Mercados de Banca March

Artículo publicado en los diarios del Grupo Vocento.

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